Auschwitz – los polacos en los campos – el capitán Witold Pilecki

Los alemanes construyeron en los territorios polacos ocupados cerca de 2.000 diferentes tipos de campos. No cabe duda que el más simbólico de todos es el de Auschwitz-Birkenau, la mayor fábrica de muerte en toda la Europa ocupada.

El primer transporte masivo de polacos fue enviado a Auschwitz desde la localidad de Tarnów el 14 de junio de 1940, formado por miembros de la resistencia, activistas políticos y sociales, arrestados en el marco de la Operación AB, personas detenidas al intentar cruzar ilegalmente la frontera (para alistarse en el Ejército Polaco en Francia), religiosos católicos y un pequeño grupo de judíos. Fot. Państwowe Muzeum Auschwitz-Birkenau en Oświęcim (Museo Nacional de Auschwitz-Birkenau)
El primer transporte masivo de polacos fue enviado a Auschwitz desde la localidad de Tarnów el 14 de junio de 1940, formado por miembros de la resistencia, activistas políticos y sociales, arrestados en el marco de la Operación AB, personas detenidas al intentar cruzar ilegalmente la frontera (para alistarse en el Ejército Polaco en Francia), religiosos católicos y un pequeño grupo de judíos. Fot. Państwowe Muzeum Auschwitz-Birkenau en Oświęcim (Museo Nacional de Auschwitz-Birkenau)

Los campos de concentración fueron una herramienta represiva en la Alemania nazi a partir de 1933. Desde el mismo estallido de la guerra, se empezó a enviar allí a los ciudadanos polacos, tanto a los campos ya existentes (Dachau o Sachsenhausen) como a los recién creados. Justamente pensando en los polacos, el 2 de septiembre se inició la construcción del campo de Stutthof. Aunque inicialmente los internamientos en los campos eran preventivos, las condiciones allí existentes los transformaban en una pena de muerte en diferido. Ese ha sido por ejemplo el caso de los 183 profesores de las universidades de Cracovia detenidos en noviembre de 1939. Después, a los campos se iba a parar por participar en la resistencia, en aras de la responsabilidad colectiva por atentados contra alemanes, evitar trabajar, por ayudar a presos o judíos, llegar tarde al trabajo, no entregar el contingente obligatorio, el mercado negro o simplemente por ser polaco o judío. A medida que iba creciendo la espiral del terror, aumentaba la resistencia y escaseaba la mano de obra que necesitaba el ocupante, crecía la red de campos. Los nombres de Auschwitz (creado en abril de 1940) o Majdanek cerca de Lublin (1941) causaban pavor.

La puerta de entrada del campo de concentración de Auschwitz con la inscripción „Arbeit macht frei” – el trabajo os hará libres. Fot. Państwowe Muzeum Auschwitz-Birkenau en Oświęcim (Museo Nacional de Auschwitz-Birkenau)
La puerta de entrada del campo de concentración de Auschwitz con la inscripción „Arbeit macht frei” – el trabajo os hará libres. Fot. Państwowe Muzeum Auschwitz-Birkenau en Oświęcim (Museo Nacional de Auschwitz-Birkenau)

Desde el principio, los avisos de deceso daban fe de lo que pasaba en los campos, pero durante mucho no se supo toda la verdad. Este fue el motivo de la extraordinaria misión del capitán Witold Pilecki (1901-1948). Ese miembro del Ejército Nacional decidió en 1940 entrar en Auschwitz para poder, en calidad de preso, recopilar información sobre el campo. Llegó al campo en septiembre de 1940. Y no solo preparo e hizo llegar a Varsovia (de donde fueron enviado al gobierno en el exilio y a los aliados occidentales, Gran Bretaña y EEUU) detallados informes sobre el genocidio practicado en el campo, sino también organizó una red clandestina de ayuda a los presos, de recopilación y envío de información al exterior e incluso de preparación para la lucha.

En abril de 1943, después de casi tres años en Auschwitz, escapó. Siguió en la resistencia, lucho en el levantamiento de Varsovia. Al volver, después de haber estado preso, se convirtió en un personaje importante de la resistencia y la oposición anticomunista. Pagó con su vida su compromiso: en 1947 fue detenido y condenado a muerte. Sus méritos de guerra no tenía ya la menor importancia.