El espionaje polaco durante la II Guerra Mundial

Todas las actividades de espionaje, incluso las vitales para el desarrollo de la guerra, se mantienen en secreto durante mucho tiempo o incluso para siempre. Así ha sido también con las actividades del espionaje polaco durante la II Guerra Mundial.

Los servicios de espionaje polacos eran fundamentales para los aliados. Incluso antes de la guerra, por ejemplo el descifrado de “Enigma “ (Ver) demostró sus capacidades. Disponían de una amplia red de espías, que durante el conflicto fue posible no sólo mantener sino extender desde Suecia hasta África del Norte (desempeñó un papel importante durante la planificación de la Operación Antorcha (conocida también por su nombre en inglés “Torch” – Ndt), es decir el desembarco en Marruecos y Argelia en noviembre de 1942. El espionaje británico estuvo literalmente inundado con los mensajes que llegaban de fuentes polacas. Así por ejemplo, en 1943, se llegó a enviar más de 10.000 mensajes importantes. Las informaciones recogidas por los departamentos del gobierno en el exilio eran valiosas, pero las enviadas por las células de la Unión para la Lucha Armada/Ejército Nacional directamente no tenían precio y hubiese sido imposible conseguirlas por otra vía.

Lanzadera de misiles V2, probablemente en Peenemünde (Alemania). Gracias a las informaciones suministradas por el espionaje polaco este sitio pudo ser bombardeado por la aviación aliada el 17 de agosto de 1943. Fot. FoKa, FORUM
Lanzadera de misiles V2, probablemente en Peenemünde (Alemania). Gracias a las informaciones suministradas por el espionaje polaco este sitio pudo ser bombardeado por la aviación aliada el 17 de agosto de 1943. Fot. FoKa, FORUM

La estructura de espionaje clandestina, que actuaba en la Polonia ocupada, en Alemania, Francia y en la URSS, suministró información sobre el ataque alemán en el frente occidental en 1940, la invasión de la URSS un año más tarde (después informaba sobre la situación en el frente, incluso sobre el ataque planificado en 1942 en el Cáucaso). También desde Alemania llegaban informes detallados, facilitando los bombardeos aliados, entre otros de Hamburgo. La participación en el descifrado de las Wunderwaffe (armas milagrosas) que iba a cambiar el destino de la guerra: los misiles V1 y V2. Primero se consiguieron informaciones sobre el polígono experimental de Peenemünde. Los informes, que al principio fueron tratados con desconfianza por los aliados, resultaron ser ciertos y facilitaron el bombardeo de sus instalaciones. El Ejército Nacional incluso consiguió un misil V2. Los especialistas polacos lo analizaron y los resultados y sus componentes más vitales fueron enviados a Londres en julio de 1944.

Es larga la lista de los logros del espionaje polaco durante la guerra. Sin embargo en vez de enumerarlos, merece la pena citar al comandante Wilfred Dunerdale, quien en 1945 escribió a W. Churchill: “las aportaciones de los Servicios de espionaje polacos no tienen precio [… contribuyeron a la victoria final de las Fuerzas Aliadas”. Es una pena que cayeran en el olvido durante más de medio siglo.