Operación “Tormenta” – el levantamiento de Varsovia, 1944

Desde el primer día de la ocupación alemana se planteó que un levantamiento generalizado pondría fin a la clandestinidad y definiría el formato político y territorial del futuro estado polaco.

A mediados de 1943 empezó a materializarse la posibilidad de que en Polonia entrara el Ejército Rojo y no las tropas aliadas occidentales. Los dirigentes del gobierno en el exilio y sus representantes en el país modificaron su concepción inicial de un levantamiento armado, apostando por la opción de combates que fueron avanzando sucesivamente desde el Este a medida que fuera avanzando el frente (el plan „Tormenta”). Con ello, el centro de gravedad de los nuevos planes del Ejército Nacional se desplazó de los objetivos militares hacia los políticos: se trataba de hacer una demostración de fuerza frente a los rusos, que al entrar en Polonia se iban a encontrar con los polacos ejerciendo de dueños de pleno derecho de su país.

Localidad Turgiele, 9 de abril de 1944. Romuald Rajs alias „Bury”, comandante de la 1. Compañía (de ataque) de la III Brigada de Vilna del Ejército Nacional y sus soldados abandonan la iglesia después de la misa de Resurrección. La región al sureste de Vilna estaba bajo control de las tropas del Ejército nacional quienes formaron allí la llamada república de Turgiele. Los alemanes solamente controlaban las principales vías de comunicación. Fot. Autor desconocido, Studium Polski Podziemnej en Londres / Ośrodek Karta
Localidad Turgiele, 9 de abril de 1944. Romuald Rajs alias „Bury”, comandante de la 1. Compañía (de ataque) de la III Brigada de Vilna del Ejército Nacional y sus soldados abandonan la iglesia después de la misa de Resurrección. La región al sureste de Vilna estaba bajo control de las tropas del Ejército nacional quienes formaron allí la llamada república de Turgiele. Los alemanes solamente controlaban las principales vías de comunicación. Fot. Autor desconocido, Studium Polski Podziemnej en Londres / Ośrodek Karta

Los primeros combates de la operación „Tormenta” tuvieron lugar en enero del 44, al cruzar las tropas soviéticas la antigua frontera de la II República. En junio y julio de 1944, las acciones de sabotaje se transformaron en levantamientos locales. El Ejército Nacional logró éxitos militares, destacando en la toma de Vilna y Leópolis, pero fracasó estrepitosamente en el ámbito político. Las autoridades soviéticas, impasibles ante la demostración por parte de las organizaciones clandestinas polacas, en representación del gobierno legal polaco, de los derechos a ejercer el poder en los territorios liberados, consideraron la parte oriental de Polonia como territorio nacional propio. Los funcionarios de la Delegación del Gobierno en el exilio y los soldados del Ejército Nacional fueron detenidos (cerca de 5.000 en la región de Vilna y cerca de 3.000 en el sudeste). Ante el fracaso político de la operación “Tormenta”, el comandante en jefe del Ejército Nacional, el general Tadeusz Komorowski-„Bór” dio orden de iniciar el levantamiento de Varsovia que en principio no formaba parte de ese plan. El control de la capital, además de la importancia militar, tenía que ser una demostración del poder de la resistencia polaca, encaminada a convencer a la URSS a adoptar soluciones favorables a Polonia en lo referente a sus fronteras y su soberanía.

El levantamiento de Varsovia se inició el 1 de agosto de 1944. Los combates duraron hasta principios de octubre. Fot. Sylwester Braun, „Kris”, Muzeum Warszawy
El levantamiento de Varsovia se inició el 1 de agosto de 1944. Los combates duraron hasta principios de octubre. Fot. Sylwester Braun, „Kris”, Muzeum Warszawy

Los conflictos relativos al sentido del levantamiento empezaron incluso antes de su inicio y siguen hasta hoy. Por un lado, trajo la destrucción total de la ciudad, la muerte de 150.000-180.000 civiles y soldados, la deportación o la prisión para los que se salvaron. Por otro lado, la Varsovia en armas durante 63 días fue un trozo de una Polonia independiente y durante los siguientes 45 años, un símbolo que permitió perdurar y conservar la memoria.

Stalin no apoyo directamente el levantamiento de Varsovia, torpedeó las iniciativas de los aliados occidentales de ayuda a los insurgentes (por ejemplo no autorizó que los aviones con provisiones pudieran aterrizar en los aeropuertos soviéticos).

La población de Varsovia abandona la ciudad después de la capitulación. Fot. Narodowe Archiwum Cyfrowe (Archivo Digital Nacional)
La población de Varsovia abandona la ciudad después de la capitulación. Fot. Narodowe Archiwum Cyfrowe (Archivo Digital Nacional)